Cuando vi que llegaban y llegban niños con sus disfraces y acompañados por sus papás, cuando tuvimos que que llevar sillas y más sillas, cuando los 30 jovencitos de entre 11 y 16 años subieron al segundo piso y aún el templo estaba repleto de niños, incline mi rostro y le dije: ¡Señor, ayúdanos!....cuando finalizaó dije: ¡para ti sea la gloria!
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estaann genialess las fotosss
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